
"Cuando reflexionamos en torno a las grandes pérdidas que hay en la vida, pensamos generalmente en la muerte de las personas que amamos, pero, bien mirado, se trata de algo mucho más amplio.
Sufrimos pérdidas no sólo por causa de la muerte, sino también cuando nos separamos de nuestros seres queridos y, cuando cambiamos, renunciamos o emprendemos un camino nuevo. Además, nuestras pérdidas no solo comprenden el alejamiento de tales o cuales personas, sino también el adiós a los sueños románticos, a las expectativas imposibles, a las ilusiones de libertad, a los anhelos de seguridad...y a nuestra juventud, que creíamos inmune, invulnerable e inmortal.
Estas pérdidas forman parte de la vida, son universales, ineludibles, inexorables y son necesarias porque al experimentarlas, al desprendernos de infinidad de cosas, crecemos.” .
Judith Viorst
Sufrimos pérdidas no sólo por causa de la muerte, sino también cuando nos separamos de nuestros seres queridos y, cuando cambiamos, renunciamos o emprendemos un camino nuevo. Además, nuestras pérdidas no solo comprenden el alejamiento de tales o cuales personas, sino también el adiós a los sueños románticos, a las expectativas imposibles, a las ilusiones de libertad, a los anhelos de seguridad...y a nuestra juventud, que creíamos inmune, invulnerable e inmortal.
Estas pérdidas forman parte de la vida, son universales, ineludibles, inexorables y son necesarias porque al experimentarlas, al desprendernos de infinidad de cosas, crecemos.” .
Judith Viorst






